Luis Enrique toca el cielo en Budapest
- 31 may
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Budapest
Visiblemente conmovido y consciente del peso de su hazaña, Luis Enrique Martínez compareció ante los medios tras coronarse bicampeón de Europa con el París Saint-Germain. El estratega asturiano, que ya suma tres Ligas de Campeones en su palmarés personal, no ocultó su asombro ante la magnitud del triunfo conseguido en una agónica tanda de penaltis frente al Arsenal.
“Los sentimientos ahora solo pueden ser positivos. Siento que estoy en un sueño, estoy contento”, confesó el técnico con una sonrisa que reflejaba el enorme alivio tras 120 minutos de pura tensión en el Puskás Aréna.
Elogios a un rival de hierro
Lejos de restarle mérito al desenlace, Luis Enrique llenó de elogios al planteamiento de Mikel Arteta y reconoció que el Arsenal los llevó al límite de sus capacidades físicas y mentales, catalogando a los Gunners como uno de los clubes más potentes del planeta.
“Ha sido un partido muy duro, de mucho sufrimiento. Ha sido increíble; muy difícil de conseguir”, apuntó el entrenador, haciendo especial énfasis en el peligro constante que generó el cuadro londinense en las jugadas a balón parado.
Para el timonel del PSG, la clave del éxito radicó en la madurez y el instinto de supervivencia que sus futbolistas han desarrollado en el último año. El técnico aplaudió la resiliencia de los suyos cuando el marcador estuvo en contra, asegurando que el equipo demostró que sabe resistir hasta el último minuto ante cualquier gigante que se le ponga enfrente.
Un título merecido y una "plantilla hermosa"
Al ser consultado sobre el drama de los once metros, donde el PSG se impuso por 4-3, Luis Enrique sorprendió al afirmar que vivió la tanda con total serenidad. Para él, la justicia poética del fútbol se hizo presente en Hungría. “Lo hemos merecido si valoro toda la temporada”, subrayó con firmeza, respaldando la regularidad de su proyecto.
Con el doblete bajo el brazo y las vacaciones a la vuelta de la esquina, el asturiano prefiere no devorarse la cabeza con el mañana, especialmente con el éxodo de sus figuras hacia los compromisos de selecciones.
“Vamos a analizar. No hay prisa. Tenemos una plantilla hermosa”, concluyó el técnico. París celebra su hegemonía y Luis Enrique ya duerme en el salón de la fama del fútbol europeo, aunque todavía sienta que no ha despertado de su mejor sueño.




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