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El puente prohibido de un culé

  • hace 4 días
  • 3 min de lectura

España

El fichaje de Marc Cucurella por el Real Madrid de José Mourinho ha sacudido los cimientos del mercado en este 2026. Aunque el carrilero de 27 años llega consagrado tras su paso por el Chelsea, su incorporación reabre un debate histórico y fascinante: el de los futbolistas formados en La Masia que terminan vistiendo la camiseta del eterno rival. Cucurella, que creció en la cantera del FC Barcelona entre los 14 y los 20 años, se suma así a una selecta y polémica lista de jugadores que cambiaron el azulgrana por el blanco.


El pionero de esta particular estirpe fue Alfonso Albéniz (1885-1941), hijo del célebre compositor Isaac Albéniz. En 1902, un año después de debutar con el primer equipo del Barça, se convirtió en el primer futbolista catalán en mudarse al Madrid, motivado por sus estudios. Defendió la elástica blanca hasta 1911, fue directivo del club e incluso llegó a presidir el Colegio Nacional de Árbitros en una época donde la rivalidad apenas daba sus primeros pasos.


Mucho más traumático fue el caso de Josep Samitier (1902-1972). Considerado uno de los primeros grandes mitos del barcelonismo, jugó en el club desde 1919 hasta 1933. Tras una fuerte desavenencia con la directiva, y aprovechando su estrecha amistad con Santiago Bernabéu, fichó por el Real Madrid, donde militó con éxito entre 1933 y 1935. Años más tarde, el idilio con su origen se restauraría al regresar al Barça como técnico y secretario técnico del legendario equipo de las 'Cinc Copes'.


En la década de los sesenta, Justo Tejada (1933-2021) siguió el mismo camino. Tras ocho temporadas y 126 goles con el Barça, la dolorosa derrota en la final de la Copa de Europa de Berna en 1961 propició una renovación en la plantilla culé. Atento a la situación, Alfredo Di Stéfano recomendó personalmente su fichaje por el Real Madrid, donde el extremo disputó dos temporadas.


Ya en la época moderna, el nombre de Luis Milla (1966) es uno de los más recordados. Milla se consolidó como el '4' ideal diseñado por Johan Cruyff, pero su traumática marcha al Real Madrid en 1990 —donde jugaría hasta 1997— cambió el rumbo de la historia: su vacante en el Camp Nou propició el ascenso de Pep Guardiola y el nacimiento del Dream Team. Una década después, Albert Celades (1975) repetiría la ruta. Criado en La Masia desde los 14 años, perdió protagonismo con Louis van Gaal y, tras un breve paso por el Celta, recaló en el Bernabéu en el año 2000, perteneciendo a la disciplina blanca hasta 2005.


Los casos más recientes mezclan la geopolítica del fútbol y el talento joven. El japonés Takefusa Kubo (2001) era la gran joya de la cantera azulgrana hasta que una sanción de la FIFA al Barça en 2014 lo obligó a regresar a su país. En 2019, al cumplir la mayoría de edad, el Real Madrid se adelantó a la repesca culé con una oferta irrechazable. Aunque no llegó a asentarse y encadenó varias cesiones antes de brillar en la Real Sociedad, el golpe estratégico quedó dado.


Por último, el caso de Víctor Muñoz (2003) rompe moldes por su inmediatez: el extremo catalán, que acaba de fichar por Osasuna tras irrumpir con fuerza, pasó por La Masia entre 2014 y 2017 antes de ser reclutado por el Real Madrid en 2021, llegando a debutar con el primer equipo blanco en el decisivo Clásico de la temporada 2024-25.


Ahora, en pleno 2026, Cucurella recoge el testigo de esta línea histórica. El lateral inicia su travesía bajo los focos del Santiago Bernabéu, demostrando una vez más que en el fútbol profesional, los caminos de la formación y del destino final suelen ser completamente inescrutables.

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