Despedida amarga pero con gloria
- 24 may
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Valencia. - El epílogo de la temporada para el Barcelona se escribió en Mestalla con una derrota intrascendente ante el Valencia (3-1), en un partido donde los azulgranas, ya con el título y los deberes hechos, acusaron la falta de tensión competitiva frente a un rival que se jugaba sus últimas cartas europeas. El encuentro, más allá del resultado, quedó marcado por ser el emotivo "último baile" de Robert Lewandowski con la camiseta culé.
El equipo de Hansi Flick, que precisamente inició su andadura en este mismo escenario, cerró su segunda campaña tras una semana de celebraciones que incluyó la rúa por Barcelona, cenas de final de curso e incluso momentos de desconexión. Con el Mundial a la vuelta de la esquina, Flick movió el árbol: aseguró el trofeo Zamora para Joan Garcia y dio la titularidad a Szczesny en la portería, en un once donde Lewandowski estuvo flanqueado por Rashford y Ferran Torres.
El Valencia de Corberán salió a morder desde el inicio, espoleado por una grada que alternaba la histeria con la consulta de los transistores para vigilar a sus rivales directos. A pesar del empuje local, la personalidad de Gavi y la madurez de Bernal sostuvieron el mediocampo azulgrana, mientras Gerard Martín —que terminó la primera mitad con una fuerte hemorragia tras un plantillazo de Luis Rioja— destacaba filtrando pases. El Barça avisaba con un remate al palo de Lewandowski antes del descanso, dejando claro que el partido seguía vivo.
La segunda mitad concentró toda la agitación. Fue el propio Lewandowski quien abrió el marcador al empujar a la red un remate desviado de Ferran, firmando así su gol número 120 como azulgrana y despidiéndose de la mejor manera posible. Sin embargo, la alegría duró poco. Un error en la salida de balón del canterano Xavi Espart permitió a Javi Guerra empatar el encuentro, desatando un arreón emocional en los locales. Poco después, Luis Rioja culminaba la remontada valencianista en un ataque rápido.
Flick movió el banquillo en el tramo final, dando entrada a Cancelo —recibido entre aplausos por su antigua afición—, pero el guardameta Dimitrievski se vistió de héroe con dos manos salvadoras a disparos de Christensen. Ya en el descuento, Guido Rodríguez sentenció el 3-1 definitivo.
A pesar del triunfo, la afición de Mestalla despidió a los suyos con una sonora pitada y cánticos contra la gestión de Peter Lim, frustrados al no acompañar los resultados en otros campos para entrar en Europa. En el sector visitante, la imagen del día la protagonizó un Lewandowski visiblemente emocionado, que pasó varios minutos agradeciendo el cariño de los más de 400 culés desplazados, cerrando con lágrimas una etapa dorada en un Barça que ya camina con estilo propio.




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