FIFA se impone más drástico en Mundial 2026
- 1 jun
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FIFA
La Copa del Mundo de 2026, que arrancará el próximo 11 de junio, no solo será recordada por su formato expandido o sus múltiples sedes, sino por marcar un antes y un después en la forma de impartir justicia y entender la disciplina dentro del terreno de juego. En una conferencia de prensa que ya genera intensos debates en los despachos de las selecciones participantes, el presidente del Comité de Árbitros de la FIFA, Pierluigi Collina, presentó un paquete de modificaciones reglamentarias drásticas. El objetivo, según el excolegiado italiano, es "limpiar el fútbol", priorizar el espectáculo y maximizar el tiempo efectivo de juego, combatiendo frontalmente las mañas y las protestas que históricamente han ralentizado este deporte.
La medida más llamativa, y que promete alterar la conducta cotidiana de los futbolistas, ataca directamente el secretismo en los conflictos. A partir del pitazo inicial del torneo, cualquier jugador que se cubra la boca con la mano, el brazo o la camiseta mientras protagoniza una discusión con un rival será expulsado con tarjeta roja directa. La FIFA ha sido categórica al detallar que esta sanción extrema no afectará las conversaciones normales ni las confidencias tácticas entre compañeros, sino que busca erradicar los insultos ocultos y las provocaciones que encienden las tanganas en el campo. Asimismo, la tolerancia con el cuerpo técnico y los futbolistas en el banquillo será cero: abandonar el terreno de juego o el área técnica como señal de protesta por un fallo arbitral, o incitar a otros a abandonar el césped, se pagará automáticamente con la expulsión.
El videoarbitraje (VAR) también experimentará una metamorfosis en su protocolo de aplicación. Rompiendo con la rigidez de años anteriores, la tecnología ahora tendrá la facultad de intervenir para corregir saques de esquina concedidos por error y, de manera crucial, para revisar las expulsiones derivadas de una segunda tarjeta amarilla. Collina enfatizó que el VAR solo modificará la decisión del juez central ante un error evidente, buscando un equilibrio sutil entre la justicia deportiva y la fluidez del juego, evitando interrupciones innecesarias.
La lucha contra el reloj será otro de los ejes del Mundial. La FIFA implementará castigos inéditos para las pérdidas deliberadas de tiempo. Si un portero excede el límite permitido para reanudar el juego tras controlar el balón, el árbitro ya no se limitará a la tradicional e infrecuente tarjeta amarilla, sino que castigará la infracción concediendo un saque de esquina al equipo rival. En el caso de los saques de banda, si un equipo demora la reanudación, perderá la posesión de forma inmediata. Además, se aplicará con rigurosidad la norma de abandonar el campo por la línea más cercana en las sustituciones, otorgando un máximo de diez segundos; si el futbolista desobedece, su relevo será penalizado teniendo que esperar un minuto adicional fuera del campo y solo podrá ingresar en la siguiente interrupción del partido.
Finalmente, el reglamento se adapta a las realidades climáticas y a las tácticas modernas de banquillo. Para proteger la salud de los atletas ante las altas temperaturas esperadas en diversas sedes, se oficializaron dos pausas de hidratación obligatorias de tres minutos por partido (una en cada tiempo). Durante estas pausas, así como cuando un guardameta reciba atención médica en el césped, los árbitros tendrán la instrucción de disolver de inmediato las reuniones prolongadas de jugadores cerca de los banquillos, una práctica habitual que los directores técnicos suelen utilizar para impartir directrices tácticas improvisadas. En cuanto a las polémicas jugadas de manos, la normativa vigente no cambiará, pero la FIFA envió material audiovisual explicativo a todas las federaciones para unificar criterios y disipar dudas antes del debut. El fútbol se prepara para un torneo de alta intensidad donde la astucia fuera de reglamento ya no tendrá espacio.




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