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El Toro impone su ley en el "Nido": Firpo pega primero y acaricia la gran final

  • hace 7 días
  • 2 Min. de lectura

San Miguel, El Salvador – En una tarde donde el termómetro desafió los límites humanos, Luis Ángel Firpo demostró por qué es el vigente campeón. Con una mezcla de oficio, resistencia y una pegada quirúrgica, el cuadro pampero venció 1-2 a Club Deportivo Águila en el Estadio Juan Francisco Barraza, llevándose una ventaja de oro hacia Usulután.


Calor extremo y arbitraje bajo la lupa

Bajo una sensación térmica superior a los 40 grados, el ambiente en las gradas de sol general fue digno de una semifinal. El arbitraje, encabezado por el mundialista Iván Barton, tuvo un papel protagónico en un duelo de alta fricción. Barton manejó con criterio jugadas al límite, como el choque entre Felipe Amaya y Santos Ortiz que terminó con la salida por lesión del jugador emplumado, y una anticipación providencial de Benji Villalobos al minuto 25.


Dominio sin premio para el "Ave"

Durante la primera mitad, Águila fue el dueño absoluto de los tiempos. Con un orden defensivo impecable y una explosividad que asfixió a los toros, los migueleños generaron las opciones más claras. Remates de Joel Turcios y Federico Andrada mantuvieron a la afición local al borde del grito de gol, pero la puntería no estuvo fina.


Sin embargo, el fútbol no es de merecimientos. Justo antes del descanso, en una de las escasas descolgadas de Firpo, Diego Ortez provocó un penalti tras un amague que dejó sembrado a Tomás Granitto. Christian Gil asumió la responsabilidad y, con un disparo suave pero engañoso, puso el 0-1 al 45+1', silenciando el Barraza.


La agonía y el zarpazo final

En el complemento, la tónica no varió: Águila volcado al ataque y Firpo resistiendo con "uñas y dientes", al punto que toda su línea defensiva terminó amonestada. La presión local surtió efecto al minuto 72, cuando el recién ingresado Eduardo Vigil cometió una falta sobre Stiven Dávila dentro del área. Federico Andrada no perdonó desde los once pasos y decretó el 1-1.


Cuando parecía que el empate estaba sellado y el estadio era un hervidero de nervios, apareció el error fatal en la zaga aguilucha. Al minuto 88', un tiro libre prolongado encontró al paraguayo Marcelo Ferreira, quien empujó el balón al fondo de la red para liquidar el encuentro.


La cita con el destino

Con este resultado, los dirigidos por Marvin Solano regresan a la "Caldera del Diablo" con la ventaja mínima pero psicológica. Águila, herido en su orgullo, deberá buscar la remontada el próximo sábado en Usulután si quiere evitar que el campeón firme su segunda final consecutiva.

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