Castigo al sexismo en Roland Garros
- 1 jun
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Francia
París no tolera el anacronismo. El torneo de Roland Garros impuso este lunes una severa multa de 65 000 dólares al tenista paraguayo Daniel Vallejo, tras las polémicas declaraciones vertidas tras su eliminación ante el local Moïse Kouame. En la sala de prensa, el jugador desató la indignación internacional al afirmar que el partido debió ser dirigido por un árbitro hombre y no por una jueza de silla, desatando una respuesta institucional inmediata y contundente por parte de la organización del Grand Slam francés.
La directora del certamen, la legendaria extenista francesa Amélie Mauresmo, fue la encargada de comparecer ante los medios para oficializar la sanción, calificando las expresiones de Vallejo como "inaceptables" para los valores de igualdad que promueve el deporte. Aunque en un primer momento Mauresmo tasó la penalización en 65 000 euros, la Federación Francesa de Tenis enmendó el error técnico poco después para fijar la cifra en la divisa estadounidense. El castigo no es menor: representa aproximadamente la mitad del premio económico que el paraguayo se embolsó por haber alcanzado la segunda ronda del torneo parisino.
El origen del conflicto se remonta a la entrevista que Vallejo concedió al medio especializado Clay tras despedirse de la arcilla. En ella, el tenista justificó su derrota apuntando al palco arbitral con un argumento que encendió las alarmas de los comités de disciplina: "Es difícil que un árbitro pueda manejar esta situación (…) Este tipo de partidos tiene que arbitrarlos un hombre, es difícil que una mujer pueda hacerlo, es un público muy pesado, hay que tener mucha fortaleza para ir en contra del público". Aunque posteriormente el jugador ofreció disculpas públicas y alegó que sus palabras habían sido sacadas de contexto, el argumento de la defensa no tuvo el peso suficiente para frenar la sanción.
A través de un comunicado oficial, la organización del torneo no solo respaldó el trabajo de la jueza afectada, sino que envió un mensaje tajante al circuito profesional, advirtiendo que el resultado de un partido jamás podrá justificar comentarios de índole sexista. "El valor de los árbitros no se mide por su género, sino por su profesionalismo y su capacidad de dirigir en el alto nivel", sentenció Roland Garros. Con esta resolución, el Grand Slam de la tierra batida sienta un precedente económico y ético en el tenis moderno, recordando a los atletas que, en la era de la equidad, el respeto se defiende con la misma firmeza dentro y fuera de la cancha.




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